Después de pasar por Singapur, procedentes de Bali llegamos a Manila. Los turistas españoles tienen un visado que les permite visitar el país durante 21 días sin necesidad de pagar nada. Nosotros teníamos pensado antes de llegar pasar un par de semanas más por lo que teníamos que extender el visado. Habíamos leído que para extender el visado se tenía que ir a una de las oficinas de inmigración situadas en las principales ciudades como Manila o Cebú. Esto no es así ya que en el mismo aeropuerto se puede extender el visado sin necesidad de tener que perder el tiempo en buscar las oficinas. Nosotros lo hicimos allí, en el centro que tiene la policía justo antes de la recogida de equipajes. La extensión del visado cuesta 2600 PHP y permite visitar el país como turista durante dos meses.

Una vez completado el trámite de la extensión del visado salimos del aeropuerto. Al salir hay varias opciones para llegar a tu destino en la ciudad: La primera y más cara, coger uno de los taxis amarillos que hay nada más salir en las llegadas del aeropuerto. Estos taxis no tienen taxímetro y toca negociar el precio con los taxistas. La segunda, subir unas escaleras e ir hacia las salidas, allí tomar un taxi blanco, estos son los taxis de la ciudad y cuentan con taxímetro. Cabe decir que los taxistas de Manila tienen una más que merecida reputación de timar a los turistas por lo que, antes de subir al taxi se les debe pedir que pongan el taxímetro. En muchos casos ellos se negarán y pedirán un precio desorbitado por la carrera o pedirán un suplemento de 50 o 100 PHP por llevaros. Esto es algo muy habitual y en muchos casos prefieren perder el cliente a ser honrados por lo que, si no queréis ser estafados, os tocará parar a varios taxis en algunas ocasiones hasta conseguir que uno os cobre lo que toca. La tercera opción y más barata es coger un autobús que te acerca a la ciudad por 25 PHP que te lleva a la ciudad. Allí se puede coger el tren o los Jeepneys, unos todoterrenos reconvertidos con bancos en la parte trasera que hacen las veces de autobús urbano por precios muy asequibles. Nosotros nos decantamos por la segunda opción ya que nuestro hostel no estaba demasiado lejos del aeropuerto. Nuestro hostel estaba situado en la zona de Vito Cruz y la carrera hasta allí nos cuesta 150 PHP propina incluida.

Habíamos pasado toda la noche sin dormir entre un vuelo y otro por lo que lo primero que hicimos al llegar al hostel fue irnos a dormir. Al despertarnos decidimos antes de nada dedicarnos a resolver algunos temas. Primero hicimos la colada y después fuimos a comprar el billete de bus hacia Banaue, nuestro siguiente destino, en el norte de Filipinas.

Manila es una ciudad ultra poblada lo que confiere a sus calles un caos extremo. El tráfico es una locura con enormes atascos. Si tenéis que comprar un billete para ir a otra ciudad os aconsejamos que lo hagáis o el mismo día con mucha antelación o, como hicimos nosotros, ir el día anterior. En Manila no hay una o varias estaciones de autobuses, sino que cada compañía tiene su o sus propias estaciones lo que dificulta en gran medida encontrar la compañía adecuada. Nosotros después de perder unas cuantas horas conseguimos comprar nuestros billetes hacia Banuae con la empresa Ohayamitrans, única empresa que cubría el recorrido en ese momento. Tienen varios autobuses diarios, nosotros nos decantamos por el que sale a las 22:00. El bus nos cuesta 450 PHP y cubre el recorrido de unas nueve horas por la noche para no perder un día y ya de paso ahorrarnos una noche de alojamiento. Después de esta ajetreada tarde volvemos al hostel y dormimos.

A la mañana siguiente nos disponemos a hacer un poco de turismo. Elegimos la zona de Intramuros. Para llegar a ella cogemos un Jeepney, el trayecto cuesta 8 PHP pero por el mero hecho de ser turistas nos hacen pagar 12, discutimos un poco con el conductor que mientras nos estafa no hace más que reírse. No tenemos ganas de discutir más y como la cantidad que nos cobra de más no es demasiado grande acabamos pagando. Un consejo que daríamos y que utilizamos en los siguientes desplazamientos en Jeepney es preguntar cuanto vale el trayecto a la gente antes de subir y dar el dinero justo al conductor, el hecho de dar más y que éste tenga que devolveros el cambio hace que tenga el dominio de la situación mientras que si pagas exactamente lo que vale ya no vaya a pedíos más. La zona de Intramuros es la zona más antigua de la ciudad y está rodeada por una muralla, de ahí viene el nombre de intramuros, esta zona está llena de edificios coloniales que hacen que sea una de las zonas más bonitas de la ciudad. De todos modos, el mal estado de ellos, en parte por culpa de los bombardeos durante la segunda guerra mundial, en parte por la dejadez en su mantenimiento, hacen que el paseo por la zona no sea todo lo agradable que podría ser. Nos da la sensación que con un poco de inversión pública esta zona podría ser de bastante atractivo turístico. Paseamos por la zona unas horas y subimos a la muralla para contemplar las vistas desde ella. Después comemos en los alrededores y visitamos las abarrotadas calle de sus proximidades en las que se encuentran millones de tiendas y puestos callejeros, en ellas puedes encontrar de todo, desde comida hasta títulos universitarios y carnes de conducir falsificados de todo el mundo. Desde allí volvemos hacia el hostel a preparar la mochila para irnos hacia la estación de autobuses. En esta ocasión como vamos cargados cogemos un taxi. El trayecto nos cuesta 250 PHP debido al gran atasco que atravesamos.

Llegamos a la estación con media hora de antelación con el tiempo justo para cenar algo en los alrededores y subir al bus. El bus tiene aire acondicionado, no sabemos si esto es una ventaja o al contrario ya que el aire acondicionado en los buses filipinos está fuerte no, lo siguiente. Los autobuses alcanzan temperaturas gélidas lo que hace que más que en bus tengas la sensación de viajar en un congelador. Os aconsejamos fervientemente que antes de subir a cualquier bus os pongáis ropa de abrigo y que os hagáis con mantas si no queréis pillar un buen catarro. Cabe decir también que tanto en Banaue como en Batad no hay ATM por lo que todo el dinero que vayáis a necesitar deberías traerlo de antemano.

El trayecto entre Manila y Banaue se nos hace eterno ya que, entre la temperatura en el interior del bus y el estado de la carretera, apenas podemos dormir. Finalmente llegamos a Banaue. Allí entre el estress de los conductores de jeepney y triciclo que te abordan ofreciéndote sus servicios conocimos a Baylee, una joven canadiense de Vancouver que se encuentra en los últimos días de su viaje de seis meses por el sureste asiático y que será, desde ese momento, nuestra compañera de viaje en el norte de Luzón. Somos los únicos tres viajeros que se dirigen a Batad por lo que decidimos esperar a la llegada del siguiente bus un par de horas más tarde desayunando tranquilamente en el pueblo para poder rebajar el precio del Jeepney. Finalmente tras la espera se nos unen tres viajeros más, una pareja de ingleses y otro catalán, Micu que será también nuestro compañero en Batad. El trayecto en Jeepney entre Banaue y el saddle point, en las proximidades de Batad, es de algo más de una hora y nos cuesta 200 PHP por persona debido a que el Jeepney va medio vacio. Cabe decir que si no tomáis uno de estos Jeepneys porque llegáis mas tarde, los jeepneys os dejaran en lugar de en el saddle point en la junction, unos tres kilómetros mas abajo, y que desde allí os tocará o bien contratar un triciclo o bien caminar por lo que lo mas acertado es cuadrar los horarios para poder tomar uno de loa jeepneys de primera hora de la mañana.

Una vez llegados al saddle point toca caminar durante más de una hora para llegar al poblado. Hay dos caminos, uno algo mas corto que el otro pero con unos quinientos escalones por lo que recomendamos tomar el camino de escaleras a la bajada y el otro para subir a no ser que estéis pletóricos de forma. Una vez llegados a Batad podréis contemplar el espectáculo que forman sus terrazas situadas en la ladera de la montaña, su característica disposición recuerda a un anfiteatro romano y hace de ellas, sin duda alguna, las terrazas más bonitas de la zona. Las terrazas son patrimonio mundial de la UNESCO, y la verdad es que el honor es más que merecido.

En Batad no hay demasiada oferta de alojamiento. Nosotros, después de consultar en varias, nos alojamos en Rita Homestay, en una habitación básica con baño compartido, por 400 PHP. En Batad, además de contemplar la bella postal que forman sus terrazas, no hay demasiado que hacer. Hay un par de cascadas que se pueden visitar y algún que otro trekking. Después de dejar las cosas en nuestras respectivas habitaciones nos vamos hacia una de las cascadas para pegarnos un baño. La cascada está al otro lado del valle por lo que para llegar a ella hay que descender por los arrozales, pasar por en medio del poblado. Las Homestay están en la parte de arriba del valle con las mejores vistas, y volver a subir la montaña. El trekking es bastante duro, de algo más de una hora y media, con constantes escalones que salvan las pronunciadas pendientes. Es algo agotador pero lo recomendamos fervientemente, más que por la cascada en sí, por la oportunidad de pasearse por en medio de los arrozales. Llegamos a la cascada y descansamos, dándonos un refrescante baño y tomamos el camino de vuelta esta vez sin pasar por el pueblo para ahorrarnos algo de desnivel.

Desde nuestra llegada al pueblo no dejamos de oír música a todo trapo y resultaba algo extraño estar en medio de semejante paisaje y de fondo, resonando por todo el valle, el Gangan Style y similares. Cuando llegamos a la Homestay nos enteraríamos que se está celebrando una boda esos días en el pueblo. Nos dicen que los turistas estamos invitados a la fiesta que se celebra por la noche ya que la ceremonia en sí es al día siguiente. Comemos, nos aseamos y después de un rato de charla con nuestros nuevos amigos, nos vamos hacia la boda. Volvemos a hacer el camino que ya hicimos por la mañana, esta vez de noche, hacia el poblado para asistir a la fiesta. Esta fue una gran experiencia. Los locales estaban celebrando el enlace por todo lo alto y habían sacrificado a varios animales para la ocasión. Nada más llegar fuimos el centro de atención, nos invitaron a cenar y a compartir bailes con ellos. Entre ellos su baile regional el cuál nos enseñaron y no dudamos en bailar. Después de un rato de fiesta y farandula nos volvimos hacia nuestra habitación a tomar un merecido descanso.

Al día siguiente y ya vivida al tope la experiencia de Batad hacemos el mismo camino de vuelta a Banaue. Allí tomamos otro Jeepney que nos lleva hacia Bagac, el trayecto es de unas dos horas y nos cuesta 200 PHP. Allí cambiamos de Jeepney hacia Sagada, nuestro destino. Este último Jeepney nos cuesta 50 PHP por persona.

Sagada es un pueblo un poco más grande que los anteriores. Nos alojamos en una de las múltiples Homestay que hay, la habitación nos cuesta 750 PHP para tres personas. Hay varias actividades a realizar allí. Trekkings, cuevas, cascadas y la visita a los coffins. Nos decantamos por esta última para este primer día. Los coffins son unos sarcófagos colgados en las paredes de la montaña. Para llegar a ellos se debe seguir el camino que hay al lado de la iglesia, junto a la cancha de básquet, a la entrada de la ciudad. Por la noche tomamos unas cervezas en compañía de Baylee y nos vamos a dormir reventados.

A la mañana siguiente nos levantamos para acompañar a Baylee hacia el bus, para ella es el fin de su viaje. Después volvemos y vamos hacía la cuevas. Estas están situadas al final del pueblo, a una media hora a pie, por lo que toca bajar por sus empinadas calles hasta llegar a un desvio que hay que tomar para llegar a su entrada. Hay un par de cuevas que están conectadas entre si. Se puede hacer la ruta que une las dos. La ruta es de más de cinco horas y para ella es imprescindible contratar un guía. Nosotros no la hicimos porque aún nos pesaban las piernas del tute por Batad pero los precios rondan los 1000 PHP por persona. En lugar de adentrarnos en las cuevas solo estuvimos en la entrada y nos metimos un poco en ella para rápidamente volver. El resto del día lo aprovechamos para descansar y coger fuerzas. En la entrada de la cueva hay varios sarcófagos e incluso si os fijáis bien podréis ver los esqueletos de sus inquilinos dentro… algo tétrico!

A la mañana siguiente nos dirigimos a las proximidades de la cancha de básquet para coger un bus que nos lleve a Baguio City. El bus sale a las 10 pero al llegar ya esta medio lleno por lo que nos toca esperar una hora más a que llegue el siguiente. Cabe decir que si tenéis prisa lo mejor es que vayáis con bastante antelación para ser los primeros de la fila y poder subir al bus aunque éste venga medio lleno. En nuestro caso particular en el primer bus tan solo cabían nueve personas por lo que nos tocó esperar al siguiente. El bus cubre la distancia entre Sagada y. Baguio en unas cinco horas y nos cuesta unos 220 PHP. El camino discurre por una espectacular carretera montaña con buenas vistas de las montañas, valles y arrozales de la zona.

Finalmente llegamos a Baguio. Esta ciudad es conocida en Filipinas por ser una ciudad universitaria con todo lo que ello conlleva, juventud en sus calles y una ajetreada vida nocturna. En nuestro caso no fue así ya que llegamos en periodo vacacional de los estudiantes y no había demasiado movimiento. Aun así nos acercamos a un karaoke y nos tomamos unas cervezas. Nos alojamos en el hotel 45, la noche en una habitación ultra calurosa que nos cuesta 500 PHP. Al día siguiente y como la ciudad no daba demasiado de si nos damos una vuelta por el mercado por la mañana y la tarde la pasamos en un centro comercial para resguardarnos de la lluvia. Por la noche tomamos un bus hacia Manila. Hay varias empresas que cubren el trayecto y mucha frecuencia de buses. Aun así, si estáis interesados en una hora en especial, os aconsejamos que os acerquéis con antelación a la estación de autobuses ya que estos se llenan con bastante facilidad. Nosotros nos decantamos otra vez más por el bus nocturno que sale a la 1:30 y que cubre el recorrido en unas seis horas por 455 PHP. Llegamos a Manila pasadas las 7 de la mañana y ponemos rumbo a Legazpi.

Para ir a Legazpi hay varias opciones: La primera de ellas es el autobús, que tarda unas 10 horas y con precios a partir de los 600 PHP. La segunda opción es coger un vuelo con Cebú Pacific que ofrece precios muy económicos para los trayectos internos en Filipinas. Si cogeis los vuelos con algo más de un mes de antelación los precios son realmente baratos. Si como nosotros no habéis querido planificar mucho, los precios son algo mas elevados pero aún así económicos. Nosotros nos decantamos por esta opción, ya que llevábamos bastantes horas de autobuses en el cuerpo los días anteriores y el vuelo nos salió por unos 1500 Php cada uno.

Llegamos a Legazpi y aterrizamos en su aeropuerto situado en un espectacular paraje, en medio de la selva y a las faldas del volcán Mayón. Este volcán es mundialmente conocido por, según dicen, ser el volcán mas bello del mundo, su perfecta forma cónica desde luego es impresionante. Existe la posibilidad de hacer trekkings por el volcán pero sin poder llegar a alcanzar su cumbre debido a la alta actividad de éste. De hecho, a la semana de estar allí, el volcán Mayón entró en erupción, cobrándose la vida de cinco personas, entre ellas una española.

En Legazpi tomamos un triciclo que nos lleva a la estación de furgonetas. Nos cuesta 50 PHP. En la estación esperamos a que se llene una van con dirección a Donsol, nuestro siguiente destino. El trayecto es de una hora y media, aunque en nuestro caso son casi tres porque pillamos un buen atasco y nos cuesta 140 PHP. El atasco se debía a que íbamos detrás de un camión cisterna enorme, que chocaba con los miles de cables que cuelgan en todas las calles. El sistema para abrir paso consistía en apartar los cables con una caña de bambú. El proceso no era precisamente ágil y si a eso le sumamos el sol que daba en nuestro lado de la furgo y la inoportuna avería del aire acondicionado, da como resulto un infernal y sudoroso trayecto. Cosas de Asia.

A Donsol venimos especialmente por una causa: para ver el tiburón ballena! Existen varias posibilidades de alojamiento, tres o cuatro Homestays, en el pueblo en sí. O varios hoteles y resorts cerca del centro de conservación de los tiburones. Nosotros nos decantamos por la primera opción por ser la más económica. Nos alojamos en una de ellas por 500 PHP la noche. En el pueblo no hay demasiada cosa que hacer pero nosotros, como amantes del básquet, estamos de suerte ya que se están celebrando torneos de verano así que nos quedamos un rato en la cancha viendo los partidos que allí se celebran. Incluso fuimos retados a un 2×2 del que salimos vencedores! Hay que decir que el básquet en filipinas es el deporte rey y que aquí con decir que te gusta el básquet o que juegas tienes bastante ganado con los locales.

A la mañana siguiente nos levantamos bien temprano tomamos un triciclo que nos lleva hacia el centro de conservación del tiburón ballena, o Butanding como aquí lo llaman. El triciclo nos cuesta 30 PHP. Allí y tras un video introductorio en el que te explican como se debe uno comportar al encontrarse con este increíble animal, nos subimos al bote.

Al subirnos al bote dos chicas alemanas nos comentan que ellas habían estado el día anterior y que se habían pasado tres horas sin poder ver alguno. Nos sorprendemos mucho ya que por lo que habíamos investigado nos encontramos en la temporada más alta para su avistamiento que supuestamente es entre los meses de Abril y Mayo. Comentándolo con la tripulación nos explican que la temporada se está adelantando en los últimos años y que ahora la temporada alta es mas bien en Febrero y Marzo, suponemos que una vez más por efecto del cambio climático. Por suerte cuando llevábamos apenas 20 minutos en el barco y nos empezamos a lamentar de nuestra suerte llega el primer avistamiento. En cada barco hay un miembro de la tripulación que se encarga, desde lo alto de un poste, de contemplar el mar para, según nos explican, avistar al animal por la sombra que dibuja en la superficie del agua.

Con suma velocidad nos ponemos las gafas y las aletas y nos tiramos al agua. Tras unos segundos en el agua y mirando en todas direcciones, empezamos a pensar que se equivocan, las condiciones de visibilidad del agua no son demasiado buenas y no ves más allá de dos o tres metros. Por suerte no es así y sin previo aviso y de la nada aparece ante nuestras caras el pez más grande del mundo! La visión no diríamos que es terrorífica, porque este comeplacton es totalmente inofensivo, pero desde luego impresiona. Encontrarte frente a frente con una boca que es más grande que tú y con un animal de más de siete metros es una de las experiencias más excitantes que hemos vivido. El animal pasa por tu lado como si nada. Y después te puedes permitir el lujo de nadar a su lado. Cuando llevábamos unos segundos nadando a su lado llegan todas las demás barcas y se forma un espectáculo dantesco de más de 40 personas revoloteando encima del animal. Exactamente lo contrario a lo que advertía el video introductorio en el que supuestamente sólo podía haber seis nadadores alrededor del animal. Como nos pilla por sorpresa abandonamos el seguimiento del animal y volvemos a la barca.

Al cabo de un rato aparece otro, esta vez no somos los primeros en llegar pero tenemos la lección aprendida. Como consejo, si sois mínimamente buenos nadadores os aconsejamos que cuando no seáis los primeros en llegar y veáis a la muchedumbre venir siguiendo al pobre animal. Os situéis en medio de la trayectoria de los nadadores, de esta manera cuando llegue el tiburón estaréis en su cabeza y todo el follón os quedará detrás. Nosotros así lo hicimos y con este segundo tiburón tuvimos el placer de nadar a su lado durante unos minutos y grabar unos videos. Al cabo de un rato apareció el tercer y último aunque éste fue muy tímido y tras unos segundos se volvió a zambullir hacia las profundidades. Tras una hora sin ningún avistamiento más nos volvemos hacia el centro con la satisfacción de haber podido compartir espacio con este maravilloso animal. El coste de la actividad es de 1035 PHP incluidas las tasas, barca y alquiler de aletas, las gafas ya las traíamos de casa. Realmente muy poco comparado con lo que cuesta nadar con este animal en otras zonas del mundo. Una actividad muy recomendable y que volveríamos a hacer sin dudarlo.

A la vuelta a la Homestay nos arreglamos y nos vamos a la cancha de básquet a visionar algunos partidos más, cenar pinchos y arroz con huevo, una especialidad local a 20 Php la ración. A la mañana siguiente dejamos Donsol con rumbo a las Visayas, el archipiélago de islas que componen la parte central de Filipinas.

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Diario de viaje a Manila y Luzon
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4 COMENTARIOS EN "Diario de viaje a Manila y Luzon"

Avísame
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Patri
Guest
8 Meses 9 Días atrás
¡Hola! me encanta vuestro blog y os agradezco la info tan detallada que compartís, sois unos cracks. Dicho esto, en febrero voy a pasar 15 días a Filipinas y me apetece mucho ir a Banaue-Batad, creo que iremos pero en lugar de ir el segundo día a Sagada volveremos hacia Manila para poder coger el avión a Legazpi y poder vivir la experiencia del tiburón-ballena. Me da un poco de miedo el tema de ir hasta allí para luego no ver nada, aunque he leído que a finales de febrero es buena época para verlos, ¿qué opináis vosotros? ¿en qué… Read more »
Liss
Guest
Liss
3 Meses 27 Días atrás

Hola! Estoy planeando ir a Filipinas y me encantaría visitar las terrazas d arroz de Batad. Dispongo de dos dias y una noche( me gustaría pasarla en batad pero si no es posible en Banaue) es posible?
Veo q el tema del transporte te limita bastante.
Gracias

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