Después de 6 horas de vuelo llegamos a Bali. En el aeropuerto una sorpresa, no aceptan los dólares del año 96 y tenemos que rebuscar entre los que tenemos para encontrar alguno mas nuevo y poder pagar el visado que cuesta 25$ por persona. Después nos enteraríamos que hace algunos años, tuvieron algunos problemas con dólares americanos y que, desde entonces, los dólares del año 96 y anteriores no son aceptados en ningún banco o casa de cambio en Indonesia. Además si el billete tiene cualquier desperfecto tampoco, por lo que deberías tenerlo en cuenta a la hora de viajar al país.

Al salir del aeropuerto el calor sofocante nos pega un buen guantazo en la cara. Superado el impacto y después de hacernos con unas cuantas rupias procedemos a buscar un taxi. Después de negociar un poco rebajamos las 200.000 Rp por persona que nos pedían inicialmente por el taxi hasta Ubud, nuestra primera parada, hasta las 170.000 Rp por los dos que pagamos. Nuestra gran baza a la hora de negociar que teníamos pensada, el uso de Vemos, unas furgonetas que hacen las veces de taxi, no nos sirve ya que es de noche y ya no están operativas por lo que creemos que éste precio no es demasiado rebajable. Además se nos está haciendo un poco tarde y no queremos perder mas tiempo así que cogemos el taxi y nos vamos hacía Ubud. Tras una hora y cuarto de camino en la que podemos comprobar la locura que es la conducción balinesa en un taxi a la velocidad de la luz llegamos al lugar. Después de visitar un par de Home Stays nos alojamos en una, la habitación es bastante austera y nos cuesta 150.000 Rp, este precio es rebajable pero al llegar por la noche no tenemos demasiado poder de negociación. Como primer consejo decir que a la hora de buscar una habitación es mucho mejor que lleguéis a los sitios de día, hemos comprobado que si llegas de noche, al contrario de lo que sería razonable, la negociación por el precio de las habitaciones es mucho mas complicada, los propietarios se enrocan al saber que es de noche y probablemente quieras irte a dormir ya por lo que te piden mucho mas por las habitaciones y te dejan marchar sin mas al ofrecerles lo que se sería un precio razonable llegándonos a pedir el doble por la misma habitación en el mismo sitio esta primera noche en Ubud que unas noches después cuando volvimos. Otro consejo es que no digáis que es vuestra primera noche ni nada por el estilo ya que al saber que no conocéis bien los precios os pedirán mucho más.

Por la mañana nos levantamos en Ubud y desayunamos en la Home Stay, sin salir de allí se nos acerca un empleado y nos ofrece el alquiler de una motocicleta, teníamos pensado alquilar una así que después de hablarlo con él alquilamos una para los siguientes seis días a razón de 50.000 Rp cada una, el precio de las motos oscila entre las 40.000 y las 90.000 Rp por día por lo que decidimos aceptar la oferta y además reservar la noche en el mismo lugar para nuestra vuelta a cambio de que nos guarde una d nuestras mochilas ya que para esta ruta en moto nos sobra una y decidimos hacer una mochila entre los dos y dejar una de las dos mochilas allí.

Cogemos la moto y empezamos la ruta. Antes de salir de Ubud visitamos el Monkey Forrest, la entrada al lugar nos cuesta 20.000 Rp por persona, en el bosque hay algunos templos, nada del otro mundo, la gracia del lugar radica en la ingente cantidad de monos que habitan el lugar, algunos de los turistas compran plátanos para darles de comer por lo que los monos los persiguen hasta conseguir que les den las frutas. En este lugar, a diferencia de otros lugares del sureste asiático, los monos están muy acostumbrados a los turistas por lo que su actitud es bastante amigable y a pesar de ver cientos de ellos en ningún momento vemos ningún tipo de agresividad en ellos, en algún momento se pelean entre ellos pero no son agresivos con los turistas mas allá de perseguirlos para que les den comida o robarles alguna botella de agua en algún despiste.

Después de la visita al Monkey Forrest ponemos rumbo a Pura Besakih, el templo más grande de Bali. El trayecto es de aproximadamente una hora y en él empezamos a perfeccionar nuestra conducción balinesa. Si no habéis conducido nunca una moto en vuestra vida el sureste asiático no es un buen lugar para iniciaros, la conducción aquí es complicada con miles de motos a vuestro alrededor y con constantes invasiones de los conductores que vienen en sentido contrario para adelantar por lo que si no tenéis experiencia en el uso de una moto mejor no la alquiléis. Si aún así os decidís por alquilarla os aconsejamos que os peguéis lo más posible a la izquierda, aquí se conduce por la izquierda, y os arméis de paciencia ya que las carreteras están densamente pobladas. Este no es nuestro caso ya que ambos somos conductores habituales de moto con más de diez años de experiencia. Otro consejo: si sois dos y os dicen que no podéis ir dos con la moto porque la moto es demasiado pequeña y que necesitáis dos no hagáis ni caso, lo único que intentan es que alquiléis dos motos con el consecuente beneficio para ellos.

Como decíamos ponemos después de algo mas de una hora de conducción llegamos al templo, la entrada nos cuesta 15.000 Rp a cada uno más 5.000 más por el parking de la moto. Para entrar al templo es necesario llevar puesto un Sarong, un pareo atado a la cintura, nos ofrecen el alquiler de uno por 15.000 Rp pero decidimos comprarnos uno ya que ya teníamos pensado hacerlo para utilizarlos a modo de toalla de playa. Al entrar en el primer puestecillo nos ofrecen uno por 200.000 Rp, acabamos comprando dos por 50.000 Rp, comemos algo y entramos al templo. Tan solo entrar al templo nos abordan “guías” ofreciéndonos sus servicios. Estos “guías” te dicen que la entrada no está permitida a los turistas porque hay una celebración y te ofrecen sus servicios como acompañantes para poder visitar el lugar. Nosotros veníamos avisados y hacemos caso omiso de sus palabras y seguimos adelante. En la escalera principal el tono de los “guías” empieza a ser más agresivo, nos dicen que no se puede entrar porque hay una ceremonia estos días, en nuestro caso es cierto pero al parecer es algo que hacen habitualmente. Nosotros después de dar alguna vuelta decidimos meternos por la escalera lateral, subimos por ella y una vez dentro no hay nadie que nos diga nada. Nos damos la vuelta completa al templo y observamos los rezos que se están llevando a cabo desde un lateral hasta que nos decidimos a entrar al templo principal. Cuando llevamos cinco minutos allí se nos acerca un guarda del templo, éste si era un autentico guarda, y nos pide muy amablemente que abandonemos el lugar ya que están en medio de las oraciones y no está permitida la entrada a los turistas. En nuestro casi si era cierto que estaban en una importante ceremonia pero si visitáis el lugar en cualquier momento en que no la haya podréis entrar en todos los lugares sin tener que contratar a nadie y en cualquier caso los turistas que vimos acompañados de estos supuestos “guías” tampoco pudieran entrar al recinto donde se celebraba la oración, la información es poder!

Después de completar la visita al recinto nos vamos hacía nuestra próxima destinación, la localidad costera de Amed en el sureste de la isla. Otra vez más llegamos de noche aunque esta vez conseguimos una habitación bastante mejor por 150.000 Rp en un cottage con piscina y desayuno incluido por lo que decidimos quedarnos allí y cenar en el mismo sitio. A la mañana siguiente empezamos a patearnos la
zona con el propósito de encontrar una buena oferta para realizar la actividad que veníamos a hacer aquí, bucear. En el área hay diferentes buenas zonas de buceo, las mejores están en el cercano pueblo de Tulamben pero las mejores ofertas de alojamiento están en Amed por lo que si queréis bucear por la zona lo mejor es que durmáis en Amed y ya os llevarán hasta Tulamben en furgoneta desde el mismo centro de buceo, el trayecto es de unos quince minutos y no esta incluido en las inmersiones. Después de preguntar en unos cuantos centros de buceo nos decidimos por el Jukung Dive Resort, nos decidimos por ellos porque es quizás los que nos parecen más profesionales, además el hecho de que también tengan habitaciones hace que nos hagan una muy buena oferta. La oferta final es de 276 $ por el curso AOW (5 inmersiones incluidas) y 154 $ por 5 inmersiones sin curso, en ambos packs está incluida una inmersión nocturna que tiene un coste un poco mas elevado. Además nos ofrecen la que de momento ha sido nuestra mejor habitación en Indonesia, un autentico palacio con aire acondicionado, ducha de agua caliente, una cama de matrimonio y una individual e incluso equipada hasta con una cuna con terraza y con piscina con vistas al mar de uso compartido con sólo dos habitaciones más de las cuáles hay una vacía con desayuno incluido por 150.000 Rp la noche por lo que decidimos aceptar la oferta. A estos precios hay que añadir una tasa de 25.000 Rp por persona y día que el gobierno cobra por buceador para poder hacer inmersiones en la zona.

El curso de buceo no puede comenzar hasta la mañana siguiente por lo que decidimos disfrutar un poco del hotelazo que tenemos no sin antes irnos a la playa a hacer un poco de snorkel y tomar el sol. El snorkel en un punto aleatorio en el que nos paramos es bastante bueno, vemos corales, una serpiente marina, estrellas de varios colores, peces payaso, peces loro y multitud de peces de colores mas de los que no sabemos el nombre. Después volvemos al hotel, comemos, nos damos un baño en la piscina y dejamos preparado todo el material para la web sobre Australia que todavía no teníamos preparado. La única pega del hotel es que el wifi va y viene por lo que no pudimos subir las fotos, el propietario del hotel nos comenta que en la zona la señal que se recibe es muy débil y que no pueden hacer mucho mas pero viendo el resto es una nimiedad, además si lo que queréis es consultar el correo y mirar alguna web si que lo podréis hacer aunque la señal vaya y venga. Por la noche el restaurante del hotel esta cerrado por la fiesta semanal de los empleados así que nos acercamos al súper más cercano y nos compramos unos noodles y unos helados para pasar hacer una cena improvisada.

La mañana siguiente desayunamos y empezamos con el buceo, las primeras inmersiones las vamos a hacer en el USS liberty, un barco de la marina de los Estados Unidos que durante la segunda guerra mundial fue torpedeado por los japoneses y quedó varado en las costas de Tulamben. Años después la erupción del volcán Agung arrastró el barco hacia el mar y lo partió en varios trozos. La claridad de las aguas de estas costas han favorecido a la formación de coral en el fuselaje lo que ha provocado que una multitud de fauna y flora marina hayan hecho del barco hundido su hogar. La inmersión es sencillamente espectacular, el barco está a escasos metros de la orilla por lo que aunque no vayáis a bucear, que deberíais, con unas gafas y un tubo os podéis acercar a la zona y ver el espectáculo desde arriba. En la primera inmersión pasamos por todo el contorno del barco, vemos montones de peces, estrellas de mar, corales y hasta incluso una tortuga que ni se inmuta ante nuestra presencia. En la segunda inmersión cambiamos el recorrido esta vez bordeamos primero el barco para después pasar entre medio de su fuselaje. A diferencia del buceo en otros barcos hundidos, el USS Liberty esta roto en muchos trozos lo que permite que puedas bucear por medio de él sin ningún tipo de peligro sin necesidad de ser un buceador experto. Después de esta segunda inmersión volvemos al hotel para darnos un baño en la piscina, ducharnos, hacer una siesta y prepararnos para el plato fuerte de la jornada el buceo nocturno.

Ninguno de los dos habíamos buceado nunca de noche con lo que la experiencia nos daba un poco de respeto. Nada más lejos de la realidad, en cuanto entras en el agua te das cuenta que con tu linterna alumbras mucho más de lo que esperas y que, con un vistazo a tu alrededor puedes ver fácilmente dónde se encuentran tus compañeros y el resto de buceadores. La fauna nocturna es distinta a la que nos encontramos durante el día y en el USS Liberty podemos ver multitud de nudibranquios, langostas y otros crustáceos, además de peces loro enormes y otros peces de arrecife. Al cabo de 45 minutos finalizamos la inmersión con una sonrisa de oreja a oreja. Una gran experiencia que volveremos a repetir!

A al día siguiente para nuestras dos últimas inmersiones cambiamos de escenario, sin marcharnos de la localidad de Tulamben. Esta vez las inmersiones serán en dos puntos diferentes. La primera de ellas la realizamos en la Coral Wall, una imponente pared repleta de coral que llega desde los 10 metros de profundidad hasta probablemente más de 60. Nuestra inmersión discurre aproximadamente sobre los 20 metros de profundidad y en ella podemos disfrutar de esta pared y de toda la fauna que en ella podemos ver. Nos encontramos multitud de corales rígidos y blandos además de peces loro nudibranquios y cangrejos.

La última inversión la hacemos en el Coral Garden. En ella aprovechamos una corriente favorable para, a una profundidad de 18 metros, ir hasta el final del arrecife para luego subir a unos 8 metros y nadar de vuelta. El coral Garden es una superficie plana repleta de coral con la típica fauna que ya nos hemos ido encontrando. A medio camino encontramos unos pequeños templos qué sirven de hogar para muchos peces, en el templo central una morena custodia el templo y lo protege.

Tras estas dos últimas inmersiones, acabamos nuestra experiencia de buceo en Amed. Si estáis por la zona os recomendamos fervientemente qué os acerquéis allí para bucear, y si puede ser que lo hagáis con Jukung Dive, nosotros quedamos muy satisfechos.

Volvemos a coger la moto y tomamos la carretera que bordea la isla de Bali por el norte con dirección a la turística localidad de Lobina en el noroeste de la isla. Después de visitar varias Guest House, finalmente conseguimos una por ciento cincuenta 150.000 Rp frente a la playa con aire acondicionado, wifi y ducha de agua caliente. El chico que nos ha acompañado a esta Guest House nos comenta que él es capitán de un bote y que estamos en temporada alta para ver delfines. Nos dice que el coste de la actividad son 50.000 Rp para cada uno, pero entre que nos decidimos y no el chico ya se ha ido. Cómo había sido muy amable nos vamos al sitio donde lo encontramos para hablar con las personas que allí estaban, uno de ellos nos explica que es su primo y que él se pondrá en contacto con él para que nos pase recoger a las seis de la mañana por nuestra habitación.

A la mañana siguiente ponemos el despertador a las seis menos cuarto de la mañana, nos arreglamos y esperamos al chico. Después de media hora esperando nuestro bote no aparece. Como nos habíamos levantado ya hacía un rato, decidimos hablar con la recepcionista para ver si ella podía conseguirnos un bote para ir a ver los delfines. La chica nos dice que no hay problema y aunque el coste finalmente es un poco más elevado, 60.000 Rp para cada uno, decidimos cogerlo y esperar a que nos pasen a recoger. Después de 15 minutos por fin aparece nuestro bote, nos subimos y nos vamos hacia la zona donde están los delfines.

Cuando llegamos a la zona, nos encontramos con aquello que habíamos estado intentando evitar desde nuestra llegada a Bali, el turismo masivo. En la zona hay al menos 50 embarcaciones como la nuestra, plagadas de turistas esperando a que aparezcan los delfines. Los animales están allí pero, cada vez que aparecen, se suceden las carreras entre las diferentes barcas para llegar a la zona. Algunas incluso se ponen en medio de la trayectoria de los delfines y éstos inmediatamente se capuzan y vuelven a las profundidades del mar. La persecución de los pobres animales se sucede durante las dos horas que estamos allí. Finalmente nos volvemos para nuestra Guest House. Esta experiencia no ha sido nada satisfactoria y no la recomendamos hacer pero, en todo caso, si a pesar de todo queréis realizarla, nuestro consejo es que le digáis a vuestro barquero que os pase a buscar a las cinco y media de la mañana, para poder ser los primeros en llegar al lugar y poder disfrutar de las primeras apariciones de los delfines en solitario. Nosotros pudimos hacerlo no al principio sino al final, y compartir los últimos grupos de delfines con sólo tres o cuatro barcas y la experiencia mejora bastante. La lástima es que a las ocho y cuarto de la mañana los delfines a abandonan la zona para el marcharse hacia aguas más profundas. Con un regusto un poco amargo volvemos a la Guest House, desayunamos y abandonamos Lovina en dirección a Java. Nuestro destino será el puerto de Gilimanuk para tomar el ferri que nos llevará a la vecina isla. En ella visitaremos el volcán Kawah Ijen.

Después de un par de horas en moto llegamos al puerto el ferri nos cuesta 16.000 Rp, 5.000 cada uno y 6.000 por la moto. Descartamos totalmente tomar un fast boat ya que el trayecto dura apenas media hora más otra media hora que tarda el barco en coger sitio en el puerto.

Una vez llegados a Java nos encontramos una sorpresa, esta cayendo el diluvio universal. Como en el puerto de no hay sitios donde dormir nos armamos de valor y continuamos con la moto hasta Bayuwangi en la base del volcán para alojarnos allí. Son solo 7 kilómetros pero el camino bajo el aguacero se hace interminable. Una vez llegados al pueblo nuestros problemas

no terminan, los alojamientos que nos encontramos son muy caros, o bien porque son hoteles de lujo, o bien porque los propietarios viéndonos en una situación precaria nos piden mas del doble de lo que nos costarían las habitaciones sin estar en esa situación. Finalmente y después de que la carretera se convierta en un rio en el que el agua nos llega por las rodillas nos acabamos alojando en una habitación muy básica por 260.000 Rp, mas del doble de lo que deberíamos pagar por una habitación así.

A la mañana siguiente nos aprovechamos de lo único positivo que tenía el hotel, el buffet libre del desayuno y cogemos fuerzas para el que va a ser un día duro. Cogemos la moto y ponemos rumbo al volcán. Pese a que llevamos la tablet con los mapas de la zona cabe decir que esta no es del todo necesaria ya que en todas las intersecciones te encuentras carteles que te indican el camino al volcán. Pasados unos minutos empezamos la ascensión al volcán. La carretera sube y sube y en algunos tramos uno de los dos se tiene que bajar de la moto ya que la pendiente combinada con el mal estado de la carretera hace que esta no pueda con los dos. Por suerte a partir de media ascensión la carretera está recién asfaltada y podemos continuar el camino los dos sin bajarnos. En algunos tramos la pendiente es brutal y hace que tengamos que ir haciendo eses como si de la ascensión al Tourmalet se tratara pero finalmente después de más de una hora de camino llegamos al parking. Una vez llegados allí nos abordan los locales, primero se nos ofrecen como guías para una ascensión de apenas 3 kilómetros que sabemos perfectamente que se puede subir por tu cuenta. Después nos dicen que esta prohibido subir y luego nos dicen que esta prohibido descender por el cráter. Nosotros hacemos caso omiso de todo y vamos hacia el camino que nos lleva a la ascensión final. Una vez dentro del camino uno de los chicos que se nos ofrecía como guía se nos acerca y tras pedirnos un cigarro nos explica que si queremos podemos bajar por el cráter. Sólo cabe tomar dos precauciones: la primera, en caso de que llueva no bajar ya que la lluvia puede provocar pequeñas erupciones que son muy peligrosas. La segunda, en caso de que cambie el viento y la nube de azufre vaya hacia la dirección donde te encuentras se ha de salir de allí lo antes posible porque pasados 15 minutos la inhalación de los gases pueden tener efectos muy nocivos para la salud. Con estas precauciones sabidas iniciamos la ascensión final.

La ascensión al Kawah Ijen consiste en tres kilómetros en que el camino sube, sube y sube. Si el primer kilómetro y medio es agotador, las rampas que hay entre el primer kilómetro y medio y el segundo y medio son unas autenticas rompe piernas en las que cada trescientos o cuatrocientos metros tenemos que parar unos minutos a coger aire. Finalmente el último medio kilómetro y medio es más sobrellevable. Cuando llegamos arriba estamos agotados y empapados en sudor y para nuestra sorpresa nos encontramos una familia entera de indonesios. Cuando decimos una familia quiere decir que hay incluso niños, la más pequeña de apenas siete años. Como han podido llegar, que come esta gente! Ellos están tan sorprendidos como nosotros de encontrarnos allí y no dudan en hacernos fotos. Pasados 10 minutos la familia se marcha y nos quedamos solos como únicos turistas en la zona. En ese tiempo nos pasan por delante un par de mineros de los que allí trabajan. En el interior del cráter hay una mina de azufre en la que los mineros trabajan en condiciones precarias por un sueldo que apenas llega a 3€ diarios. Estos hombres trabajan rodeados de gases tóxicos y por si eso no fuera poco les toca cargas cestas con 50 kilos de azufre desde el interior del cráter hasta la cumbre para después bajar la

mitad del camino que acabamos de hacer y descargar el azufre en un descanso de la subida para volver hacia el cráter y volver a empezar. Todo esto hace que estos mineros tengan una esperanza de vida de apenas 40 años y el verlos pasar por delante tuyo cargando sus cestas hace que se te encoja el corazón.

 

Llegados al cráter la perspectiva es a la par bella y  abrumadora. En su interior hay un lago de agua azul turquesa y de su costado nace una columna de humo tóxico cargado de azufre que se eleva hasta el cielo. Nos paseamos un poco por allí y encontramos el camino hacia su interior. Le llamamos camino por llamarlo de alguna manera ya que en realidad no son más que una sucesión de piedras un poco menos escarpadas y que parece el único posible método para llegar abajo. En su entrada un cartel que advierte que a partir de ese punto no deben pasar los turistas. Nosotros hacemos caso omiso de la advertencia e iniciamos el descenso. Bajamos durante 10 minutos con todo el cuidado posible para no despeñarnos y vemos cada vez mas cerca las enormes piedras de azufre y la mina pero cuando estamos a apenas 200m de su entrada el viento cambia súbitamente y los gases tóxicos se dirigen hacia nosotros. Llegado este punto decidimos dar media vuelta y volver hacia arriba para no quedarnos atrapados en medio de la nube tóxica. Cuando volvemos a llegar a la parte de arriba del cráter nos encontramos a dos mineros sentados en una piedra. Estos nos advierten que bajar en ese momento es muy peligroso y que nos debemos marchar cuanto antes. Durante la conversación uno de los mineros se quita la camiseta y nos enseña la espalda. Esta lleno de quemadas y ampollas por culpa de trabajar allí y de cargar las piedras de azufre. En este momento ya nos envuelve la nube de azufre y decidimos iniciar el descenso dejando atrás a los mineros impasibles sentados en su roca rodeados por los gases tóxicos.

Descendemos el volcán aun tocados por el espectáculo dantesco que acabamos de presenciar pero satisfechos e iniciamos el camino de vuelta a Bali. De camino al puerto nos paramos en un puesto callejero y nos disfrutamos por poco más de un euro de tres platos de comida local y de la familia que lo lleva, unos acogedores indonesios que están encantados con nuestra presencia. La comida es deliciosa y hace que a partir de ese momento nos aficionemos a la comida en los puestos callejeros.

Cogemos el ferry y volvemos hacia Bali. Allí se nos ha vuelto a hacer tarde y ponemos rumbo a Negara. Una vez llegados a esta localidad la oferta de acomodación no nos convence y seguimos hasta Medewy. Esta localidad es muy conocida en Bali por ser uno de los puntos más buenos para la práctica del surf. Llegamos ya muy tarde y nos encontramos con todas las Home Stays cerradas, el único sitio abierto es un hotel, el Medewy Beach Cottages. En el hotel el recepcionista nos enseña las habitaciones más básicas por las que piden 200.000 Rp sin posibilidad de negociar. Por lo que nos explica el dueño es un chino que reside en Kuta y que les tiene terminantemente prohibido rebajar el precio de las habitaciones. Las otras opciones son habitaciones que empiezan en los 50$ y que para nada son acordes con lo que valen. No tenemos más opción ya que el siguiente pueblo está bastante lejos y además empieza a llover y tronar por lo que muy a nuestro pesar nos quedamos allí, en la peor habitación que dormimos en Indonesia y una de las más caras. Desaconsejamos totalmente estar en este hotel en el  que ni tan siquiera esta incluido un triste café por ese precio y de hecho también desaconsejamos ir a Medewy sino es para hacer surf ya que el pueblo no era nada del otro mundo.

Por la mañana desayunamos en una Home Stay cercana y aprovechamos lo único positivo del lugar, la piscina. Volvemos a la moto y completamos la vuelta a la isla de Bali volviendo al punto donde empezamos, la localidad de Ubud. Allí volvemos a hacer lo mismo que ya hicimos la semana anterior, buscar una habitación para cuando volviéramos de Lombok donde nos guardaran la mochila, que nos sale por 120.000 Rp esta vez. Y otra moto distinta con cascos con visera esta vez, ya que las lluvias de los últimos días nos habían recordado lo importantes que son. Al final la moto nos sale por 40.000 Rp diarias para los próximos ocho días.

A la mañana siguiente cogemos la moto y vamos hacia la localidad de Padangbay a coger el ferri que nos lleva a Bangsal, en la isla de Lombok. El ferri nos cuesta 110.000 Rp: 35.000 cada uno mas 40.000 mas por la moto y cubre la distancia en unas cinco horas. Llegamos a una nueva isla, Lombok!

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