MELBOURNE

La última vez que escribimos abandonábamos con pena Nueva Zelanda después de ver partir al que durante casi un mes fue nuestro compañero de viaje, Xavier. Dejábamos atrás un país de postal para dirigirnos a otro en el que nos hemos centrado en dos mega urbes, Australia.
No es que Australia no tenga bonitos paisajes o mas sitios que visitar que Melbourne y Sydney, nuestros destinos en el país, sino que su enorme tamaño y el coste que supondrían los desplazamientos por el país nos hicieron descartar el que en un principio era el plan para el país, recorrer su costa éste en una campervan como hicimos con Nueva Zelanda.
Pocas horas antes de abandonar Christchurch nos enteramos de algo inesperado, nuestro colega madrileño Coki está en Melbourne de viaje. Nos ponemos en contacto con él y para nuestra sorpresa tiene un coche alquilado y nos va a venir a buscar al aeropuerto.
Llegamos a Melbourne ya de noche y con el principal problema que uno tiene cuando llega a un país resuelto, como me planto en la ciudad! Coki nos recoge en la terminal del aeropuerto junto con su compañera de viaje Jota, una chilena afincada en Sydney que le hace de cicerone en Australia y junto con la que va a visitar Melbourne y Sydney además de hacer la Great Ocean Road.
Del aeropuerto, ya de noche, ponemos rumbo a la que va a ser nuestra casa durante nuestra estancia en Melbourne en el barrio de Preston. Allí nos espera Jade, nuestra huésped. A Jade la conocimos a través de la página web Couchsurfing.org.

Para aquellos que no conozcáis la página aquí viene una pequeña explicación: Couchsurfing es una página web para viajeros de todo el mundo en la que tras registrarse y rellenar un perfil con los típicos datos personales como nombre, edad, gustos, etc., al estilo de cualquier red social o página de contactos, uno puede ponerse en contacto con personas de todo el mundo que ofrecen un sofá (couch significa sofá en inglés) en el que puedas pasar la noche sin pagar. La idea inicial era la de dormir en el sofá aunque mucha gente ofrece una habitación de invitados, una tienda de campaña en el jardín o una colchoneta en el suelo, simplemente acaba siendo un lugar donde pasar la noche. Para ello existe una paso intermedio que se puede realizar y que añade una plusvalía a tu perfil, registrarse como usuario verificado. Este paso consiste en realizar una donación (a partir de 10$) a esta página, lo que, teniendo en cuenta que es de uso gratuito nos parece muy poco, verificarte como persona física. Recibes una carta en casa al cabo de unos días con un código que debes introducir en tu perfil y que, a partir de ese momento, autentifica que eres la persona que dices ser y que vives en la dirección que has facilitado al registrarte. Esta dirección no es de dominio público por lo que no hay nada de que preocuparse.

Una vez realizado este paso no obligatorio pero si muy necesario según nuestra consideración te puedes dedicar a visitar los perfiles de las personas en aquellos lugares que vayas a visitar. Existe un motor de búsqueda en el que puedes introducir todas las variables que quieras para acercar la búsqueda lo mas posible a lo que andes buscando, en nuestro caso gente cercana a nuestra franja de edad que ofreciera la posibilidad de alojar dos personas al mismo tiempo.

Gracias a esta web vas a conocer gente del país al que vayas lo que para nosotros hace de la experiencia de visitar una ciudad algo mucho mas enriquecedor y además vas a poder ahorrarte unos eurillos en alojamiento. Gracias a Couchsurfing, vas a conocer como vive un lugareño de esa ciudad, cómo se divierte, qué comen, cómo viven. Esto hace que tu paso por los distintos lugares no se limite a lo que hace un turista clásico visitando los diferentes puntos de interés que vienen en las guías para ampliar tu experiencia a otros lugares que no te imaginabas que ibas a visitar.

La última cosa que se debe saber es que para entrar en Couchsurfing no es necesario que tú ofrezcas alojamiento en tu casa, puedes registrarte y ofrecerte para simplemente ir a tomar un café o una copa con aquellos viajeros que estén interesados. Éste fue nuestro caso ya que al vivir los dos en casa de nuestros padres no podíamos ofrecer nada más que eso.

Una vez que ya eres usuario registrado te pones en contacto con los couchsurfers que te interesen y solicitas alojamiento o simplemente ir a tomar algo con ellos. Éstos reciben una solicitud y deciden si están interesados en alojarte o si pueden. Una vez pasado el surfing tanto el huésped como el anfitrión se valoran el uno al otro lo que sirve para mejorar tu reputación como surfer lo que repercute sin duda en tus futuras solicitudes.

Tener en cuenta a la hora de realizar una solicitud que la gente a la que te estas dirigiendo te están alojando en su casa desinteresadamente y sin sacar ningún beneficio económico, por lo que, al realizar una solicitud de Couchsurfing sería interesante que busquéis personas con gustos similares a los vuestros con los que poder personalizar tu solicitud y explicarle el porqué has elegido a esta persona en lugar de a las otras que hay en la página. Esto hará que la probabilidad de una respuesta positiva sea mucho mayor que si os dedicáis a enviar solicitudes a diestro y siniestro a todo aquel que veáis sin más.

Una vez explicado lo que es Couchsurfing volvemos a nuestro viaje, como decíamos llegamos a casa de Jade, nuestra primera anfitriona. Jade es una chica de Melbourne que por lo que nos explica tiene una amplia experiencia en Couchsurfing, tanto como anfitriona como de huésped. Al llegar de noche no tenemos demasiado tiempo para hablar con ella pero sirviéndonos una copa de vino de bienvenida nos explica que odia el invierno y que, por ello, se dedica a vivir durante seis meses en Melbourne como artista urbana y gestionando una compañía de artistas y bailarines dedicados a la organización de espectáculos para fiestas de cumpleaños. El resto del año, coincidiendo con el invierno de Melbourne, se dedica a viajar por Europa, en ese momento en verano, siempre con sus Hulahoops al hombro para poder irse costeando parte del viaje. Estos viajes le han llevado en varias ocasiones a España y a Barcelona en dónde se ha podido alojar gracias a Couchsurfing en muchos lugares lo que le ha servido para tener multitud de amigos a los que visita año tras año. Tras esta charla nos vamos a dormir, en un principio íbamos a dormir en una tienda de campaña en el jardín que tiene en la parte posterior de la casa que comparte con sus amigos Kate y Boffens. Pero como hace un poco de frío acabamos compartiendo habitación con ella y dormimos en el suelo con unas colchonetas que nos ha preparado.

Al día siguiente nos levantamos, Jade tiene que hacer algunas cosas por lo que vamos a dedicar el día a hacer un poco de turismo clásico nosotros solos. Lo primero que se debe saber es que para moverse por Melbourne en transporte público es necesario el uso de una Myki card, estas son unas tarjetas que sólo se pueden comprar en las oficinas de correos y en supermercados 7 eleven, abiertos veinticuatro horas y distribuidos por toda las ciudad. Jade nos acompaña a la oficina para explicarnos como funciona el tema y echarnos una mano en su súper coche, un Holden de mas de cincuenta años. Rosa, con asientos de piel rojos y cambio de marchas en una palanca en el volante este coche parece sacado de una película de Tarantino y nos confirma aún mas la personalidad alegre y extrovertida de nuestra anfitriona.

El transporte público en Melbourne es bastante caro, la Myki, de uso unipersonal, cuesta 7 AUS$ y cada viaje 3,5 AUS$ más. Nosotros nos decidimos por cargar nuestras tarjetas con dos abonos diarios que cuestan 7AUS$ y ya mas adelante veremos que hacemos, en total son 21 AUS$ por la tarjeta y los dos abonos diarios.

Nuestro primer destino es el centro de la ciudad. Pese a que Melbourne es una de las ciudades mas extensas de todo el mundo el centro en sí no es excesivamente grande, por lo que, dedicándole un día a caminar por él podemos hacer la visita de casi todos lo puntos de interés. Nos ponemos a pasear viendo el parlamento y paseando por sus calles hasta llegar a una de sus plazas principales, Federation Square. Allí gracias al wifi gratuito nos ponemos en contacto con Coki, el cual se encuentra junto a Jota, una amiga chilena de nuestro amigo Coki, en las proximidades de Victoria Market, que no está demasiado lejos a pié por lo que nos encontramos con ellos y comemos cerca del mercado en un local de comida asiática.

Por la tarde Jota ha quedado con una amiga por lo que junto a Coki nos vamos a dar una vuelta en coche por la ciudad. Por lo que parece el fin de semana anterior se ha celebrado en la ciudad el GP de Australia de Fórmula 1 en el circuito de Albert Park situado en la misma ciudad, Coki nos explica que el día anterior fue a correr por la zona y que aún está todo a medio desmontar por lo que nos vamos para allí para ver que se cuece. Al llegar nuestra sorpresa es que no sólo todo está a medio desmontar sino que, además, puedes pasar con el coche. Visto esto nos metemos en el circuito y hacemos una vuelta completa emulando a los pilotos de F-1 subiéndonos por los pianos e incluso haciendo una salida parada desde la recta de meta, lo que nos proporciona un buen rato de risas.

Saliendo del circuito nos vamos a la playa de la ciudad, Saint Kilda Beach. Como no hace demasiado buen día no nos metemos en ella, pero nos tomamos una cervecita en el paseo marítimo haciendo tiempo para recoger a Jota porque esta noche, y después de un mes de naturaleza y paisajes, nos vamos de fiesta! Tanto Jade como una amiga de Jota nos recomiendan la zona de Burnswick. No recordamos el nombre del local en el que estuvimos, la verdad es que no era nada del otro mundo pero cumplió perfectamente el objetivo para el que fuimos allí, echarnos unas risas. Para la vuelta hacia casa de Jade no hay demasiadas opciones, la que usan la mayoría de ciudadanos de Melbourne es el taxi pero lo descartamos ya que era muy caro y decidimos buscar para ver si habían otras opciones. El transporte público por la noche en la ciudad es muy malo para una ciudad enorme en un país tan avanzado como Australia pero finalmente encontramos un servicio de autobuses nocturnos, los night raiders. Estos autobuses recorren la ciudad en las horas en que no existe transporte público y se pueden pagar con la Myki card. El número de autobuses y su frecuencia es muy deficiente para una ciudad tan extensa pero en nuestro caso particular hay uno que nos deja muy cerca de casa de Jade por lo que nos ponemos a buscar la parada. No existen demasiadas indicaciones en los mapas de la ciudad sobre donde están las paradas por lo que si tenéis que buscar uno paciencia, a nosotros nos costó una hora encontrarlo pero finalmente lo hicimos y pudimos volver a casa.

Al día siguiente y después de la noche de fiesta nos levantamos a las tantas y nos vamos al mercado del barrio junto con Jade. Hemos decidido que a todas aquellas personas que nos acojan en sus casas durante nuestro viaje les vamos a preparar un menú de tapas, no es que con ello les vayamos a devolver el favor pero nos parece una muestra de gratitud mas que necesaria. El menú es sencillito pero resultón para gente de fuera de España con platos de la diferentes regiones, consistente en tortilla de patatas, bravas, pinchos al estilo vasco y pan con tomate, l’especialitat de la terra!

El mercado de Preston está infestado, Jade nos explica que el domingo cierran y que por eso el sábado al mediodía, momento en el que nos encontramos, es el mejor momento para encontrar buenos precios y la verdad es que lleva toda la razón. Viendo los precios que hay por toda la ciudad los precios que encontramos aquí nos parecen de lo mas económico.

Una vez hecha la compra nos vamos hacia su casa, preparamos todo y disfrutamos de una estupenda comida y sobremesa junto con Jade y su compañero de piso, Boffens, en la que hablamos sobre la situación actual de nuestro país y un poco de todo el mundo. Boffens ha resultado ser un gran conocedor de la historia de Europa además de su política por lo que hasta descubrimos cosas que no sabíamos sobre nuestro continente explicadas por alguien que vive en la otra punta del mundo.

Después de la comida, ya un poco tarde, nos dedicamos a ser los acompañantes de Jade en sus actividades. Cuando hablábamos de una forma de hacer turismo distinta nos referíamos precisamente a todo lo que hicimos este día. La primera parada de su Holden fue un colegio, en él se estaba celebrando una fiesta que, en fin de semana, unía a padres e hijos en el colegio bajo diversas actividades y conciertos, por lo que nos comenta es algo muy típico aquí. Jade viene a la fiesta para hacer un poco de show con los niños y así poder promocionar sus fiestas de cumpleaños. Nos resulta bastante divertido e interesante encontrarnos en un colegio viendo conciertos y mezclándonos totalmente con la sociedad australiana.

Del colegio nos acercamos al centro, en esta ocasión Jade va a actuar en la calle durante un rato en la zona del casino de Melbourne, la zona donde se mueve mas dinero de la ciudad. Jade nos explica que aquí el actuar en la calle esta permitido en toda la ciudad, que sólo tienes que sacarte un permiso anual y que para la zona del casino tienes que sacarte otro pero que no hay mas problema. En seguida vemos que el actuar en la calle es algo muy aceptado en la sociedad australiana y que allí toman a los artistas callejeros con mucha mas consideración que en nuestro país por lo que en toda el área encontramos a muchos artistas que van desde cantantes, músicos, bailarines hasta pintores y artistas circenses como nuestra amiga. Jade hace un espectáculo muy vistoso con muchos hullahoops y con uno que hace luces de colores lo que añade luminosidad al show. Nos quedamos un rato viéndola y haciendo de gancho al público animando al personal y aprovechamos otro rato para visitar la zona con los locales mas pijos de la ciudad.

Al día siguiente tocaba de nuevo explorar el fondo del mar. Hicimos las inmersiones con Jonhy Dive a 1200 Php cada una y fueran todas ellas muy agradables y largas, ya que no fueron muy profundas. Las hicimos en la zona de White Island y Sunken Cementery.

Pasamos el resto del día descansando y negociamos un guía para el día siguiente ascender al volcán Hibok Hibok. Éste volcán entro por última vez en erupción en 1951 y el nivel de alerta era zero. Aunque también lo era el del Mayon decidimos probar fortuna como jóvenes alocados e impetuosos que somos y ascender. El trekking discurre por un camino que cada vez se ve menos y que cada vez es más cuesta arriba. El desnivel es de 1320 metros en unos 5 km de subida, así que no es un trekking extremo, pero tampoco fácil. El calor es sofocante, aunque empezamos a ascender a las 7 lo normal es hacerlo a las 5, pero algunos problemillas retrasaron el inicio. Empezamos Jose, Eloi, Gal y Noga, pero ella se encontró mal y volvió al resort. Nuestro guía, Roland Rabiler, que os recomendamos si quereis hacer este trekking, ([email protected]) marcaba un ritmo digno de alguien que ha subido más de 300 veces el Hibok-Hibok. La vegetación iba cambiando conforme íbamos subiendo y unas 3,5 horas de subida constante nos llevaron al cráter del volcán. Allí paramos a comer, esperando que el volcán siguiera tan tranquilo como los últimos 62 años, y nos preparamos para la última hora de ascensión bastante vertical. Al llegar a la cima, nos encontramos con que el tercer volcán que coronábamos en nuestro viaje, se encontraba rodeado de unas oportunas nubes que nos impidieron sentirnos los reyes de la isla por un rato y ver la cercana isla de Mindanao y la ya visitada Bohol. A pesar de que esperamos un buen rato a que las nubes se fueran no hubo suerte y tuvimos que empezar, con mucho dolor en el alma (y en las piernas), el descenso al nivel del mar. Si el ascenso era difícil, el descenso no iba a serlo menos. Era necesario agarrarse a ramas e ir con mucho ojo, y aun así los resbalones fueron habituales. 3 horas mas tarde, y unas 8 después de empezar llegamos al final del trekking, bastante cansados, sedientos y hambrientos pero satisfechos por el día montañero. Nos pegamos un atracón en el Lights (no hay mucha oferta a nivel local si no vas a Mambajao, a 20 min. en Motorela) y fuimos a tomarnos una merecida siesta antes de la cena en otro restaurante llamado Jellows Corner. El siguiente día lo dedicamos a comprar el billete de ferry nocturno a Cebu, comer en el pueblo barato y reponernos de la subida al volcán. En el resort conocimos a Rica, una couchsurfer de Cebu que nos ofreció alojamiento en su casa. Así pues, cada uno de nosotros partió hacía un punto distinto. Nuestro destino fue Cebu City. Tuvimos la suerte de cuadrar nuestros días en Camiguín con un ferry nocturno semanal que va hasta Cebu City. Compramos billetes en clase turista, pero una confusión de la taquillera nos catapultó a la zona VIP al precio de turista, 880 Php. Amplia cama y A/C para hacer más llevadero el viaje de 12 horas desde Camiguín a Cebu City. We Are The Passengers con dosis extra de suerte, ya que no es lo mismo 12 horas en una cama que 12 horas en una tabla de madera. Llegamos a Cebu y cogimos un taxi a casa de Rica donde pasamos una agradable tarde y noche en compañía de los habitantes de la “Hobbits House”, un filipino habitante de la casa llamado Roland, Joel, un chico de Girona que trabajaba como arquitecto en Cebu debido a la lamentable situación en España, su novia, dos chicas vietnamitas que también hacían Couchsurfing, un Couchsurfer de Hong Kong que trabajaba en la radio y que nos hizo una entrevista, y varios comensales que degustaron la ya clásica tortilla de patatas con bravas y “pa amb tomàquet” del menú Passenger.

De la zona del casino nos vamos hacia la fiesta de cumpleaños de un amigo de Jade. La fiesta se lleva a cabo en casa de éste, en un área cercana a la casa de Jade. Muchos de los amigos de Jade están también relacionados con el mundo circense por lo que la temática de la fiesta no es otra que la del circo. Con mucho esmero se han dedicado a introducir en la decoración muchos elementos: instrumentos de malabares, funambulismo, artículos de magia, payasos e incluso el típico dibujo en el que podemos meter nuestra cara en un agujero para poderte hacer una foto como forzudo del circo, una pasada! En la fiesta los asistentes a los que vamos conociendo nos explican la suerte que tenemos de ir a parar a una fiesta tan estupenda con tan solo dos días en Melbourne. Aunque hemos llegado ya un poco tarde y el ambiente ya esta decayendo el poder compartir un rato con tantos australianos nos hace sentir unos privilegiados. Nos volvemos tarde para casa sintiendo que hemos hecho turismo de otra manera y que, a pesar de no haber visto casi nada de la ciudad durante el día nos acordaremos siempre de este día como uno muy especial.

Al día siguiente y como viene siendo habitual en Melbourne nos levantamos tarde. Jade nos explica que tiene un día ajetreado pero que por la noche podemos quedar para cenar juntos en su casa. Nos vamos hacia el centro con el tranvía, vemos otro trocito del centro y nos vamos hacia Victoria Market, nos damos unas vueltas por el mercado y compramos unos quesos y embutidos para la cena. Luego nos vamos de camino al jardín botánico, quizás el parque mas grande de la ciudad. De camino pasamos por un festival a la orilla del rio con música y comida de todos los lugares del mundo, el stand más solicitado, el español, la paella y la sangría pegan duro! Nos damos un paseo por el jardín botánico, el parque está cuidadísimo con plantas de todo el mundo y en sus alrededores hay una legión de personas haciendo deporte, la sociedad australiana parece muy concienciada con cuidarse y además de gente haciendo deporte podemos encontrar multitud de tiendas de comida orgánica. De allí ya nos volvemos para casa para compartir cena, esta vez, con Jade y Kate y otra vez más hablar un poco de esto y aquello y compartir opiniones sobre multitud de temas y ver que aunque estemos en la otra punta del mundo nos parecemos bastante en la forma de pensar.

Una vez ya con unas pintas mas saludables nos vamos a dar una última vuelta por la ciudad, esta vez por el barrio de Fitzroy. Este barrio confiere a la ciudad de Melbourne un aire mas europeo que el de otras ciudades australianas. El barrio está lleno de pequeños comercios de todo tipo, en algunos casos muy bohemios y hippies que dan al barrio un aspecto muy encantador. Además, si te pierdes por sus callejuelas puedes encontrarte con verdaderas obras de arte en forma de grafiti lo que hacen de la visita a este barrio algo imprescindible si vienes a la ciudad. De allí nos volvemos al hostel pasando por los últimos rincones del centro que nos quedaban por explorar, el Chinatown, no tan grande y pintoresco como en otras ciudades como Londres o Nueva York. Y por último, la calle AC/DC, la calle en sí es mas bien un callejón, pero nos hacía gracia pasar por la calle homenaje a uno de los grupos mas famosos del país. Después de cenar nos damos una última vuelta por la zona del casino y nos vamos a dormir al hostel.

Esta noche descubrimos porqué a pesar de ser el hostel mas barato y uno de los mas céntricos de la ciudad, el Elephant hostel tiene una valoración tan baja. Las habitaciones no tienen techo! Esto hace que durante la noche cada vez que alguien se duche, discuta o ría esto se escuche por toda la planta. Teniendo en cuenta que el hostel es bastante grande, esto ocurre mucho mas habitualmente de lo que nos hubiera gustado, lo que hace que nos cueste pegar ojo por lo que si queréis una estancia prolongada en la ciudad deberíais buscar otra cosa.

Finalmente nos levantamos y preguntamos dónde se coge el bus hacia el aeropuerto y cuanto vale. El bus son 17 AUS$ y nos comentan que si lo hubiéramos dicho el día anterior se hubiera podido hacer que el bus nos pasara a recoger por la puerta. Por suerte la estación está a unos quince minutos caminando por lo que hacía allí nos dirigimos. El Skybus, así se llama el servicio, sale cada diez minutos por lo que no os asustéis si perdéis uno.

Abandonamos Melbourne, la ciudad mas europea de Australia, nos vamos hacia Sydney!

SYDNEY

Si en Melbourne nos habíamos alojado en casa de Jade gracias al Couchsurfing, en Sydney nos íbamos a alojar unos días en casa de Jo. Jo es una chica de Sydney que el año pasado estuvo estudiando de intercambio en Barcelona, allí conoció a Eloi fugazmente un par de días antes de marcharse. Al seguir en contacto gracias a Facebook, y enterarse que íbamos a visitar su ciudad nos ofreció sin dudarlo quedarnos en su casa en un acto que demuestra el carácter abierto y la bondad de ésta chica.

Jo tenía la mañana libre por lo que además de darnos cobijo nos vino a buscar al aeropuerto con su coche, detallazo! Nos recoge y vamos directo a su casa en el barrio de Bondi Beach. Jo esta estudiando un master y vive con sus padres. Sus padres al parecer son igual de encantadores que ella y nos van a dejar quedarnos en su casa sin conocernos de nada. La casa es preciosa con un gran buen gusto en la decoración y con unas vistas del skyline de la ciudad que nos dejan patidifusos. Sus padres están trabajando pero su madre nos ha dejado preparados unos espaguetis a la boloñesa espectaculares, así da gusto viajar!

Después de comer, Jo nos acompaña con el coche a conocer algunos de los puntos mas representativos de su barrio. En primer lugar vamos a unos acantilados con unas vistas preciosas del océano y nos comenta que el sitio es muy popular porque además de su belleza allí se suicida casi cada semana alguien, si hay que suicidarse que sea un sitio bonito! De allí nos vamos a un rinconcito con vistas al mar y a una pequeña playa que nos explica que es su rincón preferido. Después vamos a Bondi Beach. Ésta es quizás la playa australiana mas popular. La playa es enorme y nos recuerda mucho a la playa de la concha de San Sebastián tanto por su tamaño como por su forma. Damos un paseo por la playa hasta llegar a la siguiente en la que Jo nos deja, tiene que ir a la universidad. Nos explica que aún nos queda otra playa mas por ver pero que quizás nos apetezca mas ir hacia el centro, nos decidimos por esta última opción.

El bus de Bondi Beach al centro de la ciudad nos cuesta 4,60 AUS$, si ya era caro Melbourne, Sydney lo es aún más. Nos bajamos en la última parada, The Rocks. Éste es el barrio mas antiguo de la ciudad con edificios del siglo XVIII y XIX muy bien conservados. Cabe recordar que Australia es un país muy joven con poco más de doscientos años de historia. Este barrio está situado a los pies del Sydney bridge, el puente mas emblemático de la ciudad, y recibe su nombre debido a las enormes piedras que se tuvieron que demoler para la construcción de las casas y que todavía están presentes en algunos muros del barrio.

De allí nos vamos hacia el puerto para ver uno de los edificios mas emblemáticos del mundo, el Opera House. Como ya se nos ha hecho un poco tarde miramos el edificio de lejos sin acercarnos demasiado y nos vamos hacia el centro. Buscando la parada del bus y algo que cenar nos damos un paseo por allí y vemos el Chinatown, en Sydney hay mucha inmigración asiática y paseando por estas calles queda patente con multitud de comercios y restaurantes, ya no sólo de China sino de todos los países de Asia. Acabamos cenando en un McDonald’s y volvemos a dormir a casa de Jo.

El segundo día Jo nos recomienda que visitemos Manly Beach, la playa está en North Sydney, y por tanto, al otro lado de la bahía y del puente con lo que toca coger un ferry. El ferry nos cuesta 14,4 AUS$ a cada uno, algo caro, pero nos permite contemplar tanto a la ida como a la vuelta el espectacular Skyline de Sydney pasando esta vez sí mas cerca del Opera House. Como decíamos antes este espectacular edificio es uno de los mas emblemáticos del mundo, diseñado por el arquitecto danés Jorn Utzon, quien diseñó el edificio en 1957, aunque fue acabado en el 73. Después de disfrutar del ferry llegamos a la playa y pasamos el día paseando y tomando el sol en su enorme playa.

Al día siguiente nos volvemos a reencontrar en Bondi Beach con Coki y Jota, los cuáles ya han vuelto de su aventura en la Great Ocean Road y pasamos el día en Bondi Beach junto con ellos hasta la hora de cenar. Para la cena hemos quedado con Jo, iremos a cenar con sus padres. Parece mentira pero llevamos un par de días en casa de sus padres y todavía no los hemos ni visto. Sus padres nos invitan a cenar a un restaurante asiático en una muestra más de hospitalidad. Ambos son inmigrantes o hijos de inmigrantes europeos, su madre procedente de familia griega y su padre de familia italiana. Con ellos tenemos una distendida charla durante la cena tratando temas de actualidad como la crisis y analizando para nosotros un poco la sociedad australiana, además de hablar un poco de como está el mundo, será el último momento en que nos podamos ver ya que por la noche toca fiesta!

Nos vamos hacia casa de Lockly, gran amigo de Jo que nos va a acoger, junto con ella en su casa. En principio nos iba a acompañar a la fiesta pero no se encuentra muy bien así que después de una rato de conversación acompañado de unas copas nos vamos hacia la fiesta. La fiesta se celebra en Surry Hills en casa de unos amigos de Jo pero esta no se encuentra muy bien y se vuelve para casa. Nosotros habíamos quedado con Jota y Coki que justo acababan de llegar por lo que decidimos abandonar la fiesta e irnos a tomar algo por el centro.

El siguiente día lo pasamos en Palm Beach en una espectacular casa que tienen los padres de Lockly en Palm Beach, vamos a una playa cercana llamada Whale Beach y disfrutamos de un día con mucha tranquilidad que nos sirve de spa en el viaje.

Cuando volvemos de allí decidimos ir a resolver un tema pendiente, queríamos hacer una foto de la opera y el puente y todavía no lo habíamos podido hacer! Decidimos que el mejor punto era un cabo junto a la opera. Después de un largo camino andando evitando un escenario junto al mar en el que se representa la opera Carmen llegamos al punto perfecto y justo cuando nos ponemos a hacer las fotos escuchamos un: Que pasa chavales! No puede ser! Entre los casi siete millones de habitantes que tiene Sydney nos hemos encontrado con Coki que sin saberlo ha venido a hacer la misma foto que nosotros, nos hacemos unas fotos y ponemos rumbo a casa de Renán donde pasaremos la noche.

Renán es un viejo conocido de Barcelona que está pasando una temporada trabajando en el mundo de los cruceros en Sydney, con él nos vamos a tomar unas cervezas y a conocer a su grupo de amigos brasileños. Cabe destacar que el nivel de precios de Sydney es elevadísimo, aún más que en Melbourne. Por ejemplo, una cerveza en un supermercado cuesta unos 3,5 dólares y en un bar no te sale por menos de 7 o 8. En el caso de los licores la cosa toma tintes dramáticos y un botella de whisky de la baratísima marca VAT69 cuesta unos 35 dólares en el supermercado, por lo que si queréis hacer unas copas vais a tener que rascaros el bolsillo. El café es otro elemento cuyo precio es de escándalo, y normalmente no encontraras nada por menos de 4 dólares, a no ser que vayas al 7Eleven y te cojas un fabuloso café de 1 dólar que cumple su cometido a la perfección. Al cabo del rato estábamos ya un poco cansados y nos vamos a dormir.

Esta ha sido la última noche en casa de Jade ya que decidimos pasar la última noche en un hostel en el centro. Nuestro vuelo sale temprano y no queremos molestar, además, para ir al aeropuerto es mucho mas sencillo ir desde el centro que desde Preston. Nos levantamos empaquetamos nuestras cosas y nos despedimos de Jade, esperamos volver a verla en alguna de sus visitas a Barcelona, este año no estaremos pero su huida del invierno de Melbourne seguro que nos proporciona algún posible reencuentro.

Vamos hacía nuestro hostel, el seleccionado es el Elephant Backpackers, lo elegimos porque era el más barato y por su extraordinaria situación en pleno centro de la ciudad. Hacemos el check-in y por suerte en la habitación que teníamos asignada hay mas gente de la que debería lo que hace que nos acaben dando una habitación para dos por el mismo precio, 23 AUS$, lo más barato de la ciudad.

Después de ya un tiempo de viaje nuestro pelo empieza a parecer el de un león. Preferíamos cortarnos el pelo en Australia que en el sureste asiático pero los precios de las peluquerías eran prohibitivos, de 20 AUS$ para arriba. Por suerte vemos que en la portería de al lado del hostel tenemos una escuela de peluquería, el corte de pelo nos sale por 5 AUS$, el mas barato de nuestras vidas! (hasta que llegamos a Asia claro!)

Al día siguiente, 31 de Mazo de 2013, dejamos Australia y Oceanía. Para llegar al aeropuerto escogimos la opción de un taxi que nos costaba unos pocos dólares mas que el tren. Australia, un país súper avanzado en donde nos hemos encontrado como en casa y a una gente, los australianos, que nos han tratado con una hospitalidad y calor mucho mas propios de un país del tercer mundo que de una de las grandes potencias mundiales.

Ponemos rumbo a Asia, Indonesia y Bali nos esperan!

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Diario de viaje a Melbourne y Sydney
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2 COMENTARIOS EN "Diario de viaje a Melbourne y Sydney"

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Marisa Santa Gema
Guest
8 Meses 14 Días atrás

Me encanta la narración en presente contando todo el trayecto, callejeando por estos lugares. casi casi que lo puedo imaginar. Soy una apasionada de los viajes, aunque me hubiera gustado ver fotos!
Enhorabuena por todo el blog, es una pasada!

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